Thursday, June 19, 2008

14 píldoras

Ni pedo, a dieta. Peso 68 kilos (encuerado) y 71 (vestido portando iPod y pendejada y media) midiendo168 cm. La neta no se cuánto debería pesar pero la persona que visité ayer me dijo que me bajaría a 65 kilos. Nunca he sido una persona extremadamente obesa pero siempre he tenido panza de chelero, aún incluso cuando no cheleaba. Sólo hasta hace unos años, cuando experimenté mi primera decepción amorosa siendo ya un adulto en toda la extensión de mi fisiología, bajé un poco la panza por dejar de comer basando mi dieta en café cigarro y el acostumbrado alcohol pero en cuanto comencé a salir con otra chica la depre no se fue, pero si regresó el apetito y por consiguiente la panza. Sólo hasta los últimos meses, esta ha incrementado al grado de ser incómodo para mis pantalones y a diferencia de antes que bajaba una o dos tallas con algo de rutina en el gimnasio, pues ahora ya no baja.

No es difícil deducir que con la edad el metabolismo reduce su velocidad y a pesar de que teóricamente el organismo requiere de menos nutrientes para su desempeño diario, es irónica e inversamente proporcional al apetito que se ve incrementado por cualquier motivo, ya sea por estrés o placer, pero todo abre el apetito. Comemos porque estamos tristes, nervios, felices, relajados, enamorados, despechados, aburridos, etc.

Por lo tanto mi madre, aprovechando que una amiga le debía una lana, esta se cobró a lo chino con los servicios que el yerno de su amiga proporciona y no, no tiene nada que ver con la prostitución. Según esto, él es un médico general especializado en reducir el peso corporal en las personas que se lo solicitan.

Saliendo del trabajo fui, caminando por supuesto, al domicilio que mi madre señaló en un pedazo de papel. En una ventana había un cartel impreso en computadora con la leyenda “toque el timbre”. Después de seguir la instrucción del papel, una mujer abrió la puerta pidiéndome que pasará, accedí a su petición para después ser dirigido a una pequeña sala de espera solicitándome que tomara asiento. Lo hice para después ver alejarse por una pasillo a la mujer que me había indicado que esperara ahí sentado. Frente y a un costado de mi había dos puertas. De una de ellas salían voces y risas, el ambiente era relajado y tranquilo aunque un poco caluroso y se extrañaba el aire de la calle. Detrás de mi una ventana que dejaba ver una pequeña sala de juegos para niños. Parecía todo menos consultorio. La situación habría sido totalmente relajada de no ser porque me andaba de la pipí; así que desobedecí la instrucción de la mujer y me levanté a buscarla a ella o a un baño, lo que encontrara primero. La encontré primero a ella para cuestionarle su efectivamente en ese lugar había un médico que conocía a mi madre, que me reduciría tallas, y que no me cobraría nada debido a la deuda adquirida por la suegra del supuesto médico. No pude terminar mi cuestionamiento antes de que me volviera a indicar enérgicamente que regresará a tomar asiento. Al menos dígame dónde está el baño le respondí, señaló otra puerta y se alejó. Entré al baño, mié, (si, así digo yo y qué y qué y qué) lavé mis manos y cuando salí ya había un tipo sentado en mi lugar. Me acerque a la sala de espera mientras en mi mente expresaba un “…chale! Ya se me adelantó”.

Realmente no se porque estoy detallando tanto esto. Bueno en parte si se, estoy esperando mi turno para imprimir unos carteles mientras mato el tiempo escribiendo; pero como ya mero me toca concluyo el relato.

El supuesto médico me hizo una serie de preguntas así tipo cuando sacas una cuenta de correo, nada más le faltó preguntarme cuantos focos tengo instalados en mi casa. Después me entregó un pomito con tres tipos de pastillas, cada tipo de un color distinto, 14 en total. Debo consumir la mitad de cada una de ellas después del almuerzo que debe de ser más sólido y sustancioso que un yougurth y una fruta porque el medicamento es algo pesado, irritante e incluso causa algo de nerviosismo y estrés. Excelente, justo lo que necesitaba, más adrenalina. Las acabo de tomar y hasta el momento no he sentido reacciones incómodas, sólo un poco de alteración en mi sistema nervioso pero nada que no haya experimentado antes después de tres tazas de café. Termino este texto, al mismo tiempo que mi segunda taza de café. Voy por la tercera.

1 comentarios:

Ross said...

mmmmm pues mi ex .. tambien queria bajar de peso y esos de las pastillitas que te tomas y bajas pero cuando lo dejas te da un rebote horrible.. sobre todo si los chochos no tienen ni nombre, ni caja .. ni sabes que te estsa metiendo .. a mi eso de la fe a los
doc�s nada mas no se me da... me gusta saber que medicina, que efectos adversos y confirmarlo en la red o en libros de consulta..

Seguro con vida menos sedentaria.. caminar y ver mas muchachas .. bajas los mismos 3 miseros kilos...

mmmm

Los desechos humanos pesan alrededor de kilo y medio, restalo, luego la ropa, restalo,

es mas facil bajar con un regimen de monodieta una vez al mes .. al menos 5kg hombre y 3 mujeres... eso hacian mi cu�ad ay mi ex.. y solo se moderaban en alimentos... y hacian regimen una vez al mes con monodieta supervisada por la nutriologa. y vitaminas..

Injusto mundo ... Yo.. sufro por ser flaca,... y que todo el mundo joda por ser muy delgada... ni con dieta de engorda....