Aunque no estoy tan pero tan ansioso de que la época de lluvias comience debido a las condiciones del techo, lleno de grietas y goteras de su humilde casita donde vive su seguro servilletero, por otro lado, si me urge. A parte del calor, que no me molesta tanto la neta, es una polvadera y acumulación de hojas que ya me tienen hasta la madre. Al parecer están vivas. Si, con vida y conciencia propia. Parece que al caer del árbol que las engendró éstas se congregan, se organizan y juntas todas van en búsqueda de algún refugio y al parecer, mi cochera es un lugar ideal para resguardarse de las inclemencias ambientales. No importa que barra por la noche; cuando salgo por la mañana para sacar el coche ya hay un hacinamiento de cientos de hojas secas. Si alcanzo a barrer antes de ir a trabajar cuando regreso por la tarde veo tres veces más acumulación. He buscado estrategias alejándolas del frente de mi cochera para que el viendo interactúe sobre ellas y las aleje de mi propiedad pero es inútil, regresan. Parece exagerado pero he marcado unas con un plumón, la coloco a 20 metros de distancia para luego aparecer nuevamente frente a mi casa o incluso en mi cochera.
Más allá buscar explicaciones sobrenaturales decidí hacer ejercicio de observancia sentado en la banqueta fumándome un cigarrito y viendo como las ráfagas de viento actúan sobre las hojas. Llegué a una triste conclusión sobre las condiciones geofísicas que rodean la propiedad donde radico. Es inevitable dado que la naturaleza es implacable, o sea que ya me chingué y mientras haya hojas secas y polvo en el ambiente la esquina en donde vivo será una especie de imán atrayendo residuos de todo tipo. La conclusión de mi investigación de campo a continuación:
Esto debería estar animado pero parece que no reproducen gifs. Sorry


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